miércoles, 25 de enero de 2012

Los pasos del Destino

HOMENAJE A ROD TAYLOR

Profundizando nos podemos encontrar sorpresas muy agradables
Impactos que nos obligan a buscar más allá y a descubrir verdaderos tesoros


Estamos acostumbrados a una imagen negativa de Capricornio estereotipada que corresponde a un personaje serio, esforzado, solitario, huraño, reservado, ambicioso, tacaño, etc. Pero en muchas ocasiones, las cualidades de Capricornio pueden estar escondidas debajo de personajes expansivos, de sonrisa encantadora, que llevan una vida dinámica donde no faltan los placeres y las alegrías. Muchas veces debemos mirar más allá de las apariencias antes de juzgar, mirar a fondo porque nos solemos quedar en el mundo de las apariencias, en la máscara.

  Quiero rendir homenaje al talento del inolvidable actor Rod Taylor, y con él aquellas cualidades tan loables que desean expresarse en los nacidos bajo este signo. Pero no voy a analizar a la persona, sino que quiero adentrarme en la vibración de Capricornio a través de uno de los personajes que interpretó en su carrera artística. Rod Taylor nació el 11 de enero de 1930 en Sidney (Australia). Tiene en Capricornio un stellium: Sol, Venus, Marte y Saturno.


En la película Los pasos del Destino (el regente de Capricornio, Saturno, está asociado precisamente a cuestiones de destino), encontramos al actor Glenn Ford (Sol en Tauro sextil Saturno) interpretando el papel de Sam MacBane, director de operaciones de vuelo de una compañía aérea, un personaje serio que se dedica a trabajar concienzudamente la mayoría de las horas del día, muy responsable, encargado de labores técnicas minuciosas que requieren lógica, espíritu práctico y analítico, concentración y disciplina, trabajo por el cual espera en breve ascender en su puesto y adquirir así aún mayor prestigio y estatus. Su amigo Jack, compañero durante la guerra, interpretado por Rod Taylor, aparece como un piloto de vida alegre que disfruta en cada puerto de una bella mujer y sin muchas preocupaciones en la vida.

Jack está preparado una vez más para pilotar, en su jornada de trabajo, un avión en el que viajan cincuenta y tantos pasajeros. El vuelo se inicia, pero en esta ocasión, fallos desconocidos provocan un accidente y mueren todos los pasajeros, menos una azafata…

Evidentemente, la fama de Jack le conduce a ser el cabeza de turco idóneo para responsabilizarle del accidente aéreo puesto que, tras una larga y minuciosa investigación, no se encuentran fallos técnicos, mecánicos o de índole similar. Su amigo Sam investiga por su cuenta todo lo que atañe al accidente, especialmente los rumores que llegan a oídos de la implacable y sensacionalista prensa, que enseguida difunde las posibles irregularidades de la vida del fallecido piloto, centrándose sobre todo en las horas previas antes de subir al avión.

Sam va recordando anécdotas vividas con su amigo cuando eran camaradas durante la guerra, intentando construirse una imagen más limpia y favorable de su colega. Tarea no muy fácil porque aparecen enemigos por varios frentes que, ya sea por despecho o por falta de atención –y en una visión superficial–, están dispuestos a descargar su rabia y frustración sobre el fallecido piloto. Precisamente será tirando de la cuerda que unió a su amigo Jack con las mujeres como Sam conocerá a una de sus recientes amigas (Nancy Kwan), a quien Jack ha dejado todo lo que tiene, y a través de ella contactará con otros amigos de Jack que le ofrecen otra versión muy distinta y sorprendente de su personalidad por actos que habían permanecidos ocultos en una completa discreción. Y ahí surgen valores de Capricornio, ya que Jack Savage aparece como protector, paternal, responsable. Y algo que sublima muchísimo su buen corazón, una persona con deseos de dejar tras de sí algo para los demás, para la Humanidad, y sin un ápice de vanidad ni soberbia, todo con humildad y en el más absoluto silencio. Sólo tres personas podrán atestiguar sobre la “otra cara” del acusado.

El práctico Sam sufrirá una transformación profunda a través de estos amigos de su amigo y se sumergirá para siempre en otro mundo, el mundo sutil donde las evidencias son otras, donde juega un papel muy importante el Destino, el fin de cada persona en esta vida, la misión, el programa, la Vida que nos guía y nos protege para que podamos cumplir cada uno con nuestra vocación.

Esta película es un canto a la verdad (esa que hay que buscar), es un canto a la amistad (son los amigos los que conducen a la gloria a Jack y dan testimonio de sus servicios, su ayuda y su cariño, de su humildad, de la alegría y generosidad con las que siempre les trató a todos y se comportó con ellos; son estos amigos los que inspiran a Sam la última oportunidad para limpiar el honor de su querido amigo que parecía tan distinto a él, tan superficial y con una vida vacua.

La escena final es soberbia porque Sam, entrando en la energía de su amigo al irle descubriendo, es transformado por la nueva realidad que descubre, experimentando un salto de conciencia. Su nivel y vibración cambian, una parte de Sam también muere como su amigo Jack y vive un renacer. La motivación de su vida, sus hábitos y costumbres ya no serán los mismos nunca más. Su corazón se abre y encuentra en su vida a todos estos amigos de su amigo. Ha sido tocado por la Gracia y su mente se ha abierto a la multidimensionalidad.

Jack deja tras de sí muchísimo. Su vida y la de las personas que viajaban en el avión habrán supuesto la oportunidad de ofrecer el descubrimiento de mejoras en cuanto a construcción de aviones para la seguridad de todos sus pasajeros; pero hay más que esto, pues su muerte favorece que su amigo Sam participe también en la alegría que proporciona ver y vivir la vida con los ojos del corazón, que siempre supone mayor plenitud y gozo interiores.

Esta película es un canto a la amistad y al espíritu noble de un personaje que, tras una máscara de “vida alegre”, esconde verdaderos valores humanos. Nos muestra un camino en busca de la verdad que irá aportando datos sobre todo aquello que es capaz de dejar un hombre tras de sí, y será justo en el momento adecuado, ni antes ni después. Esta película es un canto al humanismo. La técnica, la lógica, la razón y la mente no son todo en la vida sin un corazón que expresa generosidad, amor y alegría.

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